Proporcionar a las mujeres ingresos y, con ello, independencia es una de las grandes preocupaciones de Kolping en Caruaru, Brasil. Gracias a sus donaciones, ya se ha podido ayudar a más de 200 mujeres a dar el paso hacia la independencia económica.
Cuando Rivoneida da Silva Sausa se enteró hace unos años del curso de panadería en la «Casa Kolping», vivía, como muchas mujeres de Caruaru, en condiciones difíciles. La violencia y la dependencia forman parte del día a día en las ciudades estructuralmente débiles de Pernambuco. «Debido a que las mujeres dependen económicamente, tienen pocas oportunidades de exigir respeto o escapar de la situación», explica la directora del proyecto, Adriene Ferreira Mariel.
Aquí es precisamente donde KOLPING Brasil interviene con un programa de apoyo especial para mujeres: el objetivo es que cobren valor, descubran sus fortalezas y encuentren caminos hacia la independencia económica. Tras un año de espera, Rivoneida también consiguió una plaza en el curso. En el primer módulo aprendió a formular objetivos y a confiar en sí misma. El segundo módulo se centra en los conocimientos empresariales necesarios: presupuesto, plan de negocios, captación de clientes. Solo después vino la parte práctica: la repostería.
Éxito como pastelera
Para Rivoneida, el esfuerzo ha valido la pena. Desde su casa, regenta una pequeña pastelería, con flexibilidad y cerca de su familia. Y también le sale bien calcular los precios: «Gracias a lo que he aprendido, consigo obtener unos buenos ingresos». Cada mes aporta unos 330 euros a la economía familiar. Pero, sobre todo, ha ganado una nueva confianza en sí misma. «El hecho de ganar algo me hace independiente», afirma. Una experiencia le marcó especialmente: «La cuenta de mi esposo estaba en números rojos. ¡Pero yo pude echarle una mano! Eso elevó nuestra relación a un nuevo nivel».
Grande demanda
La demanda de los cursos de formación en Caruaru es grande. Se financian exclusivamente con donaciones, y los miembros locales de Kolping acompañan el programa de forma voluntaria. De este modo, cada vez más mujeres pueden dar el paso hacia la independencia. Rivoneida está muy agradecida por esta oportunidad: «Me han mostrado posibilidades de mejorar mi vida y solo tenía que aprovecharlas».
Text: Katharina Nickoleit
Fotos: Christian Nusch





